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No es que yo odie el 14 de febrero, simplemente no sé qué significa.

Acaso son globos y el regocijo de las distribuidoras de gas helio, o tal vez chocolates, paletas con forma de corazón y peluches horrendos. Quizá el 14 de febrero tenga su gracia en saturar las plazas, restaurantes y moteles que al final, así es la idiosincrasia mexicana.

Mi 14 de febrero, mi día del amor y la amistad, mi “San Valentin” fue una postal interesante. Dejando a un lado la programación, que vuelve a ser mi caballo de batalla, vi a las personas mostrar otro rostro, tanto ellos como ellas, siendo víctimas de cupido y a decir de mi, del miedo humano a la soledad.

Todas las chicas que vi hoy, estaban bien vestidas, incluso si estar bien vestida significa la blusa de moda de la colonia y un pantalón ajustado. Los chavos, mostrándose como si fueran la representación antropomorfa del concepto de galán.

Todo mundo sonríe con indulgencia ante cualquier muestra inusitada de cortesía o cariño. Hoy es un buen día para que los enamoradizos se confundan y para que las coquetas abusen de sus ventajas; para que los “rostros” presuman a sus chicas y para dar cariño embolsado, adornado con papel de china.

Se te permite sobrepasar un poco los límites de la sociedad y pedir un abrazo sutil, robar algún beso, mandar n-cientos mensajes, recargar tiempo aire por las promociones, llegar un poco tarde, enfrascarte en el tráfico, pedir una canción en la radio, llevar serenata y dejarte llevar por la transformación social.

La lista de momentos especiales en mi día, no dependen funcionalmente de la fecha. Entre otras cosas cambié de marca en mousse para el cabello, le sonreí a esa chica a la que hace tiempo pregunté por su nombre, impulsado por un “A que no vas…”, aunque creo que no sabe cómo me llamo; coqueteé de más y me quejé de menos y recibí un mensaje de las estrellas que fue a parar directamente al ático de mis tesoros.

Un día sin más trascendencia que cualquier otro y con los mismos hechos fantásticos que pudieron haber ocurrido ayer o mañana.

El corazón no siente, sólo palpita cuando estás cerca...