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Hoy, como cada semestre desde que voy en 2do, fue la ceremonia de Entrega de Diplomas de Excelencia Académica y creo que no tengo que aclarar que pertenezco al Programa de  Excelencia y que cada semestre voy a recoger un diplomita en el cual avalan que tengo un buen promedio

Igual que cada semestre hay un individuo que pasa, dice unas palabras, saluda a todo el presídium y se vuelve a sentar y en lo que dura la entrega de diplomas el tipo saluda a cuanto galardonado se le pare enfrente. Normalmente estos discursos no dicen nada y menos aún porque van seguidos del discurso del director, el cual es un espectáculo de faltas a la gramática y aunque yo no estoy muy de acuerdo con las medidas que toma la RAE sobre ciertos términos, este señor se lleva el premio a la reincidencia en sus errores.

Los discursos carecen de sentido y en su mayoría suenan a diálogos prefabricados o a composiciones románticas sobre lo bello y hermoso de la educación superior e inevitablemente todos los soliloquios (sí, soliloquios, nadie les hace caso) terminan enunciando el lema del Instituto: “La técnica al servicio de la patria”. A opinión de un servidor y a pesar de que pertenezco al programa, el grupo de personas que lo conforma, mantiene su excelencia en su calificación, lo cual no garantiza de ningún modo sus habilidades, sus conocimientos y pericias en el ámbito informático. He conocido gente que entrega trabajos excelentes y por razones completamente ajenas a éste post, terminan delegados a pelear su promedio en el periodo de evaluación extraordinaria.

Este año, cambiaron  la modalidad; ésta vez hubo 2 narradores… Uy! Bueno, bueno, fue un chavo y una chava; por orden social, primero hablo ella; su discurso fue una de esas composiciones románticas, sin embargo no la atacaré porque me consta que ella escribió su discurso y representa precisamente su sentir sobre la escuela y su pertenencia al programa, lo cual es respetable en todo ámbito y aquél que ose contradecirme en ésto se encontrará con… con… bueno, mejor no les digo qué niveles alcanza mi ira😀.

En cuanto al otro wey y precisamente por su culpa es que estoy escribiendo éste post. Nunca se había sentado en la mesa al frente de la ceremonia, mucho menos lo habían oído hablar de verdad. El tipo éste muy mamoncito, se paró a saludar cuando lo presentaron, muy sonriente y muy propio en su papel. Luego vino el turno de la chava que dijo su discurso y luego lo presentaron para hablar.

Hombre, el discurso de éste individuo no puedo llamarle ni prefabricado ni romántico porque lo que el tipo trató de decir se resume en un muy mexicano: “Orale cabrones!! Chínguenle que se nota a leguas que son una bola de mediocridad con buen promedio”. Creo que lo que más me cagó de su habladuría fueron las mentiras cantadas que dijo, cosas como que desearía ver a todos sus compañeros en el ámbito profesional, ya parece que un sujeto de excelencia va a querer o siquiera permitir que otro wey en su misma condición se le acerque y ponga en peligro su círculo de seguridad.

Más aún diciendo cosas como que los que estábamos ahí eramos los “profesionistas que el mañana necesita” si en este maldito país, se profesionista o educado es símbolo de desempleo bien calificado, que aunque eso te exime del montón, te tacha inevitablemente de raro, si es bien sabido que lo trendy es ser un ignorante sin cultura, cuya fuente principal de información sea la misma de entretenimiento y no obstante ello, sea el retrete de alguien con papel de monenda en el baño y que casualmente se llama TV.

Luego, el individuo éste comenzó a decir cosas un poco más serías, como que si había un cambio, ese cambio se tenía que dar partiendo de las débiles mentes de quienes estabamos ahí, dijo cosas más radicales como que es necesario una revolución de pensamiento y que todo eso llevaba al cambio. Su discurso ese, me sonó chocante, pero aún así agresivo, con un dejo de soberbia que hasta en la mirada se le podía leer. Después de eso fue la premiación y pasamos por nuestros diplomas y el resto de la ceremonia se desarrolló como siempre.

Todo hubiera sido como siempre, la ceremonia igual que las de los semestres pasados, salvo que éste, el tipo del discurso fuí yo.