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Void, Mx. Ahí vivo, en el estado eterno de Void dentro de los Estados Unidos Mexicanos. Aquí hay un poco de todo: defensores de causas perdidas, opresores de gente sin esperanza, luchadores incansables de causas nobles, tejedores de sueños imposibles, títeres de una moralidad sobrepuesta; en fin, en este mi país, hay de dónde escoger.

La gente nace siendo nadie y crece con las creencias inculcadas de padres que también fueron nadie y que nada han hecho. Pocos son los que se salvan de los prejucios inculcados y a base de prueba y error se contruyen un criterio. La mayoria de la población urbana vive creyendo que van hacia algún lado porque creen que siguen el camino correcto. Según ellos, el “american way” es la solución a su vida vacía y llena de complejos.

La vía errónea por la que transitan se parece más al malinchismo típico de quien relega de su nación. No puedes saber a dónde vas, si no sabes de dónde vienes. El pueblo vive creyendo que los héroes que “nos dieron patría” y la historia de educación pública que la mayoría conocen, son suficientes para entender los padecimientos de un país que no se ha acabado de recuperar desde que se libró de la influencia española.

Una persona promedio, gasta su día en atender la palabrería de la televisión, del radio, de los medios impresos y de todos los canales que ofrecen una comunicación controlada y manipulada. Sin embargo, los titiriteros detrás de todo el teatro comunicativo de mi país no son personas tontas, puesto que han llegado a acumular en sus dominios poder, influencias, dinero, peso de voz, imágen y reputación.

Ellos comunican al pueblo la parte de la verdad que más les beneficie y que más dañe al “oponente”. El pueblo deseoso de participar en la habladuría de moda, escucha y absorbe como una esponja todo aquello que les digan. Las personas se vuelven fantoches del juego político, se convierten en patéticos reflejos de la opinión de algún personaje de moda.

Como mencioné, hay quien se libra de esta influencia malévola, sin embargo la creencia bajo la que se amparan tampoco es muy adecuada, puesto que estar en contra de todos no es precisamente la mejor forma de avanzar. Creen que todo tiene dobles intenciones, creen que saben por qué están luchando y lo que es peor, creen que son dignos de andar proclamando sus ideas truncadas a mentes más débiles.

De todo el discurso político, comercial y pseudo cultural que podemos ir recogiendo por ahí, saltan a mi novel vista términos y conceptos que suenan rimbombantes, hacen parecer al declamador más elocuente, palabras que le conceden juicio de razón. No hay contenido en esas frases, no hay construcción de criterio, no hay innovación de ideas; tristemente lo que hay, es ignorancia colectiva, creada por los mismos que nos cobran los impuestos y bien asentada al paso de las generaciones.

Comparto algunas palabras de la verborrea contemporánea. Así por lo menos el discurso carecerá de palabras que desconozcas y entonces puedas comenzar a leer entre líneas las intenciones de tu actor político favorito:

  • Espurio: Bastardo, hijo nacido fuera del matrimonio || Falso, no auténtico.
  • Plutocracia: Sistema de gobierno en el cual, el poder pertenece a quienes poseen las fuerzas de riqueza.
  • Oligarquía: Sistema de gobierno en el cual, el poder está concentrado en unas pocas personas.
  • Fuero: Jurisdicción, poder.
  • Corifeo: Persona que es seguida de otras en una opinión, ideología o partido.
  • Democracia: Forma de organización en la cual el poder reside en la totalidad de sus miembros, de modo que una decisión responde a la voluntad colectiva del grupo.

Hay términos que incluso desconozco y que no pongo para no incurrir en la necia treta de explicar lo que no sé. Conceptos como fascismo, revolución, libertad, no deberían ser usados a la ligera, considerando las implicaciones históricas que han tenido en mi país. Mi país está lleno de gente cuyo rostro engalana postes y anuncios publicitarios de ideas baratas, de gente pacífica que prefiere sacrificar su inteligencia a cambio de un velo pintado de tranquilidad que se decolora conforme pasa el tiempo y entonces se recurre no solo a la inteligencia, sino a las creencias, a la acción, al trabajo, la familia, los amigos, la vida.

La era en la que vivo aquí en Void, México, precisa de información y antes de que el líder dominante de las telecomunicaciones decida que el Internet sea más caro podríamos aprovecharnos de la Red para crecer, avanzar y aprender. Sólo aprendiendo podemos salir adelante y la televisión nunca enseña nada.

De nuevo, harto de la mediocridad de la gente de mi país, Vic.