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¿Has pasado noches en vela? Ya sabes, alguna preocupación que te quita el sueño, el inminente vencimiento de algun plazo, deudas, incluso la entrega a un sentimiento o pensamiento por otra persona.

¿Te has percatado cámo percibes el mundo después de una noche sin dormir? Vamos, no es lo mismo ver el mundo con el cuerpo descansado, con la mente aletargada sin trabajo que hacer después de un horario de sueño disciplinado, a ver el mundo tras pestañear un par de veces al descubrir que la madrugada dió paso al alba y tú ni cuenta te diste.

Es sorprendente ver cómo el cerebro funciona de manera distinta, incluso hay estímulos directos que son reflejo y consecuencia del simple hecho de no dormir. Dije simple abusando de mi ignorancia, puesto que no dormir implica necesariamente una tensión en el trabajo cerebral. Los procesos mentales cambian su funcionamiento para optimizar el uso de energía, el cuerpo desecha algunas funciones menores incluso hay algunos padecimientos fisiológicos que responden a estímulos menores del entorno.

Vamos a mezclar un poco nuestra mente. En mi experiencia de vida, puedo platicar sobre los efectos que he notado y que ahora tengo muy bien estudiados, tras una noche de desvelo.

Hiperconciencia

El cerebro entra en un estado de concentración al nivel del subconsciente al que me ha dado por llamarle hiperconciencia. Debido a la falta de energía en nuestro organismo, el cerebro disocia los procesos conscientes y objetivos de aquellos abstractos e irrelevantes. Por ejemplo, las acciones derivadas de los sentidos naturales (ver, oir, oler, gustar y tocar) se vuelven monótonas, perdemos la conciencia de todo aquello que ya es conocido.

En pago por ésta pérdida de funcionalidad, el cerebro se concentra con todo el sentido objetivo en aquello que es nuevo o que había permanecido oculto. Pongamos dos ejemplos, después de una noche en vela, estás escuchando una canción que conoces bien, que has escuchado varias veces y de repente te sorprendes de escuchar una melodía sutil en el trasfondo; la explicación: el cerebro dejó de prestar atención a lo que conoce, centrando su atención en una melodia nueva.

Como segundo caso pongamos algo más malévolo que la tonada de alguna canción: los mensajes subliminales. En este estado de hiperconciencia es común comprender el mensaje oculto en algún anuncio puesto que el cerebro dispara alguna clase de alerta que permite identificar el mensaje subliminal como algo en lo que antes no habíamos reparado.

Subconciencia terrenal

Ya que el cerebro está trabajando en el estado de bajo consumo de energía, el subconciente comienza a tomar control de nuestra mente, haciendo que divaguemos de manera importante a un nivel terrenal, casi como si soñaramos despiertos.

No es de extrañarse que en este estado, las ideas sean innovadoras, desafiantes, incluso irreverentes o absurdas. Es importante rescatar aquellas ideas que en su concepción tengan alguna justificación válida, para que en algún momento de objetividad y serenidad se puedan evaluar en cuanto a viabilidad o funcionalidad.

Como contraparte a este súper poder, dichas ideas son volátiles. Dado que es el subconciente el que posee el control, las ideas que son generadas en este estado no pasan por ninguna clase de preprocesamiento antes de ser manifestadas, no hay algún estado que permita analizarlas o guardar en memoria aquellas ideas importantes, por ello las ideas surgidas aquí, normalmente no trascienden más allá de unos cuantos minutos.

Fluidez de comunicación

Como algunas personas creen, en los sueños podemos ver el remanente de objetos, situaciones y conexiones captadas por el subconciente mientras estamos despiertos. Del mismo modo podríamos decir que tras una noche de vela nos damos cuenta de que nuestra capacidad de comunicación es mucho más elevada que en otros momentos, por que el subconcienta vacía todos los remanentes de palabras en el cerebro.

Esta es un arma de doble filo: podríamos declarar de manera sensata (aunque no por ello más clara) nuestros pensamientos, incluso podríamos llegar a plasmar de alguna forma lo que sentimos. Sin embargo una vez comenzada la exploración del lenguaje para expresar algun concepto, el torrente de ideas no cesa. Una vez iniciada la comunicación de alguna idea, es difícil detenernos ya que no hay una conciencia de lo que se está comunicando dado que el mensaje está arraigado en el fondo de nuestra mente y por ello no es necesario analizarlo.

Lo peligroso viene cuando comunicamos nuestros deseos o ideales. Comúnmente el Yo conciente pone barreras a los deseos, ya sea por tabúes, por moralidad o por respeto a los cánones sociales. Sin embargo no es de extrañarse que en este estado los deseos puedan ser expresados de manera clara, incluso que lleguemos a tomar conciencia de aquellos deseos que sólo existían en nuestros más dulces sueños.

Funcionamiento corporal alterado

El cerebro emite órdenes al resto del cuerpo y los organismos que lo integran todo el tiempo, cuando pasa al modo de bajo consumo de energía estas ordenes pueden ser menos fuertes o confusas, indicandole al cuerpo comportamientos diferentes. Lo más común es la pérdida de calor corporal o la sensación de baja húmedad o temperatura, generando escalofríos.

Otro efecto peculiar es el sobresalto ante estímulos comúnes, como ya vimos, en este estado, el cerebro identifica aquellas cosas que no sean conocidas sin embargo puede llegar a enviar mensajes al cuerpo para que reaccione de manera extraña ante cualquier cosa, por eso un movimiento repentino puede llegar a sobresaltarnos mucho más de lo que pasaría en la cotidianidad.

Agudeza mental

Dependiendo los estímulos que se hallan recibido en en tiempo que no nos ocupamos de una buena siesta, el cerebro se enfocará en algún proceso mental más que en los demás, digamos que si estuviste leyendo alguna novela o viendo a actores representar papeles de enamorados, la parte emocional del cerebro se volverá más aguda permitiendote enfocar la mayoría de los efectos antes mencionados en ésa área. Cosa análoga para los casos en los que te la pasaste estudiando o en mi caso programando: la parte racional de mi cerebro se enfocaba más en la creatividad de resolver problemas procedimentales antes que resolver conflictos efímeros.

Estas ideas y conclusiones han nacido después de mucho tiempo de reflexión y auto conciencia valiendome de las ventahas de la falta de sueño. No es saludable llevar esta práctica a cabo frecuentemente, bajo mi experiencia es recomendable aprovecharse de esta condición físico-mental en contadas ocasiones puesto que la tensión a la que se somete el cerebro es bastante y el cansancio físico puede tener consecuencias graves.

Aunque siempre es necesario dejar un poco de entropía en nuestras vidas y que mejor manera de hacerlo que sometiendo al cerebro a un caos semi controlado.

Vic.