Hoy, sábado 19 de Junio, es el primer día después de un semestre agitado, divertido, pesado, entretenido e interesante. Hoy concluye mi 6to semestre de la Ingeniería en Sistemas Computacionales.

Este semestre hice muchas cosas, fui vine, cambie de nuevo, decidí y deshice, hice y no me arrepiento. Me esforcé y el resultado lo valió. Pero hoy, hoy que ya no tengo la perspectiva de trabajos pendientes, hoy que ya no debo proyectos, hoy que no hay para mi un reto, hoy, me siento aburrido.

Era de esperarse, después de aprender tantas cosas, de no parar de soñar despierto y de no dormir por programar, por inventar, por descubrir, al final no me queda nada por hacer.

Me levanté ésta mañana sin saber que hacer, ésta vez no me planteé planes para el tiempo libre, no hay en mi lista de quehaceres nada que me llene. Me levanté y para alimentar el monstruo de mi inquietud limpié a conciencia lo que no había limpiado en los meses que dediqué al estudio y sus labores.

Escombré el escritorio que fuera mi caballo de batallas nocturnas este tiempo. Quité el polvo de las superficies y reacomodé los libros, las hojas y mis notas y con ello mi subconsciente se deshizo del trabajo,se deshizo del semestre y de la escuela. Me deshice muy rápido de todo lo que hice y me quedé en el limbo.

Después de esa purificación extraña que padecí ésta mañana, la inercia natural de mi continuo dinamismo rutinario da paso a un tedio que amenaza de ser mortal a pesar de sólo llevar unas horas de libertad. La tensión que se me había hecho constumbre se ha relajado abruptamente.

Ni siquiera hay espacio para dudas, no hay un misterio que nuble mis pensamientos, no hay un reto emocional que deba yo aprender a superar, no hay una lucha intelectual a la cual deba acudir, no hay nada.

Se terminó la enajenación y con ello, mi ser volvió a la realidad monótona de la vida en “familia”. Ya no existe la separación de mi mente respecto a mi cuerpo, ya no tengo que mover el armazón humano, mientras la volatilidad mental sigue trabajando. No hay un error en el programa que tenga que reparar, no hay un proyecto por el cual deba desvelarme, no hay pláticas interesantes hasta tarde, no hay otro ser que me robe el tiempo que pudiera invertir en algo más util, simplemente por que no hay nada que hacer.

Paz. Vic.