Tags

, , , ,

Esta noche queridos lectores no habrá tecnicismos ni temáticas complejas con explicaciones profundas que busquen desentrañar los misterios de algo que me mantuvo entretenido por horas.

No. Esta noche, hablaré (está mal escrito, ¿no?) sobre ustedes; sí, sobre los lectores. Y no sólo sobre los lectores de éste blog (que seguramente cayeron aquí googleando), o de los que son lectores veteranos que me han venido siguiendo de hace tiempo. Quiero expresarme (así está mejor) sobre los lectores en general. Sobre esos personajes anónimos que con su curiosidad o necesidad, complementan éste fénomeno cíclico llamado web2.0.

¿Qué es la web2.0? Es un concepto que yo escuché hace ya bastante tiempo, cuando comenzaba a ser lo que ahora soy. Trata sobre hacer una web más humana, dedicada a la participación y retroalimentación; donde los contenidos sean generados por los lectores y usuarios, además de que informática y sistemáticamente representa un cambio en los paradigmas de hacer las cosas, contrario a que lo visto y presentado estáticamente, era la regla en esos tiempos.

Con la llegada de la web2.0 hubo que reinventar la forma de hacer el Internet; fué  necesario rediseñar las maneras en las que enfocabamos nuestros proyectos y todo por La Sociedad de la Información. Esta nueva filosofía se extendió rápidamente de manera implícita con el surgimiento de fenómenos como YouTube, Wikipedia, Blogger y más recientemente Twitter, Facebook y todos los derivados que ofrecen el microblogging y el blogging en sus múltiples facetas.

Actualmente un sitio que no presenta características de participación y comunicación con los usuarios o clientes, está destinado a fracasar. El usuario de los sitios web ha definido de manera clara qué es lo que busca al entrar a una página. Existe demasiada información sobre estos temas, para quién como yo, desea, no sólo generar contenidos, si no ofrecer información útil, relevante, usable y perdurable. Sin embargo, poco he leído sobre el papel que juega el usuario en estas nuevas formas de comunicación e interrelación.

Es bien sabido que las redes sociales basan su funcionamiento en las “conexiones” entre usuarios y las diversas formas de interactuar entre sí; desde comentarios simples, mensajes personales, compartir multimedia, hasta jugar en línea y mantener vínculos de cooperación en varios niveles. Sin embargo fuera del microblogging a nivel personal, el usuario tiene un papel aún más importante.

En las redes sociales un usuario es encargado de actualizar y compartir información en la medida en la que va percibiendo su mundo partícular, lo transforma en algo que pueda infundir algún interés en los demás integrantes de su círculo y con ello busca generar más contenidos en respuesta a su percepción de algo tan propio como un pensamiento, una idea, información de algún otro lado que pueda ser relevante o situación cotidiana.

El caso de la generación de contenidos en forma de bitácoras de actualización periódica es un acto localizado muy por encima de las redes sociales. El perfil de quién mantiene un blog (o bitácora en el mundo de habla hispana) precisa elementos como la fluidez de lenguaje, curiosidad nata, deseo de comunicar e informar, disposición al diálogo y al debate, sentido de la estética, dinámismo y obviamente tiempo de dedicación.

El usuario, lector de éstas bitácoras, gusta de encontrar contenidos que sean de su interés ya sea por diversión, entretenimiento, información o curiosidad. Sin embargo es de suma importancia que el lector participe activa y constructivamente en las entradas que le hayan generado más interés, ya sea con una breve (y bien escrita) nota de agradecimiento, o con información que pueda complementar, ampliar, debatir o contradecir lo que el autor de la bitácora dice. No debería hacer falta señalar que la información debe ser confiable y que de pie a polémicas constructivas, de las cuales tanto el autor, como los co-lectores puedan beneficiarse.

Actos como comentarios troll (que buscan insultar, incomodar y molestar destructivamente) el spam y el hotlinking deberían quedar atrás, puesto que la sociedad de la información actual lo requiere en su búsqueda del siguiente paso evolutivo. Es importante que el usuario se dé cuenta de el poder que tiene su palabra, dentro de las redes en estos días. En los medios que me gusta considerar como antiguos (como el periódico y la TV), el espectador quedaba relegado a eso, a la persona que sólo puede recibir información contentándose con hacer diálogos esporádicos sobre su criterio en base a alguna noticia.

En la sociedad de la información es tarea de todos, buscar que los demás usuarios (anónimos o no) se beneficien de la información generada y obviamente generar conocimiento nuevo y contrastable. De nada sirve que haya millones de bloggers, si de esos millones la información útil es escasa. Hay una crítica constante entre aquellos autores dedicados a generar contenido ya sea de manera grupal o personal y aquellos que solo se encargan de recopilar lo que se dice por ahí, retocarlo y hacer más visible algo que de seguro pasará al olvido en muy poco tiempo

Yo me visualizo dentro del primer grupo y por medio de éste espacio busco compartir información que a mi me ha sido útil en casos en los que la búsqueda en Internet y otros medios no arrojó luz sobre el trabajo en cuestión. Sin embargo tengo que admitir que algunas veces he caido en el re-post. Dada la cantidad de información que es generada día a día, minuto a minuto, es necesario unificar las ideas y construir algo mucho más robusto, de modo que en un futuro cuando algún investigador, analista, curioso, o nuevo en el tema, tenga la necesidad de informarse sobre algo, no tenga que buscar exhaustivamente las ideas que ya se hayan marcado, sino concentrarse en aprender de lo que ya se ha hecho a fin de ofrecer al medio, nuevas visualizaciones sobre el tema.

No sugiero la institucionalización de los medios. La libertad es la piedra ángular de esta sociedad y éste fenómeno, sin embargo creo que podríamos comenzar por ser lectores participativos, antes que buscar ser autores mediocres.

Vic

Tecnicismo