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Dentro del medio de la informática y la computación, resulta cotidiano encontrar en internet, varias soluciones a lo que parece ser un mismo problema. Con la explosión de las redes sociales y el “blogging” como actividad pasatiempo de muchas personas, se volvió sencillo compartir con el mundo, la narración de la experiencia adquirida tras resolver problemas específicos de la computadora y otros medios electrónicos, que para englobarlos, usare el término herramientas informáticas.

La información (como muchas otras cosas) resulta peligrosa si no se usa de forma adecuada. Internet ha abierto un mundo de posibilidades al conocimiento y al aprendizaje de tal forma que normalmente buscamos soluciones a muchos de nuestros problemas en Google, Yahoo! Answers, Wikipedia, Taringa, Warez y demás sitios; sin embargo, nada ni nadie, garantiza que lo que hayamos en la red sea La Solución al problema que deseamos (enfocado como ya se dijo, a los asuntos referentes a las herramientas informáticas).

Digamos, por ejemplo, que un usuario promedio entra a Google mediante Internet Explorer (como dije, es un usuario promedio) para buscar por qué, el Windows Media Player está dando brincos al sonido al reproducir música. Seguramente, en algún foro leerá que la solución es usar otro reproductor; quizá haya quién le recomiende buscar en la página del fabricante los controladores de audio; me imagino que otro más le dirá que cheque la conexión de las bocinas; no debe de faltar el “neo-pensador liberalista” que le diga que baje la nueva distribución de Ubuntu y la instale en vez de Windows.

Ninguna de estas respuestas está mal, de hecho todas tienen su razón de ser debido a que la persona que comparte la solución, lo hace por que en algún momento del pasado le funcionó para resolver un problema que a primera vista es el mismo que padece nuestro usuario promedio. Aún así, la música sigue dando brincos. El usuario promedio nunca dijo que la computadora en la que se sucitó el problema, era la máquina del trabajo en la cual estaba corriendo la base de datos de la empresa, 3 o 4 ventanas de programas de Office, las ventanas del messenger que usa de manera furtiva, el gestor de llamadas de su cubículo y todo en una máquina con un procesador Pentium Celeron con 256 MB en RAM y el disco que estaba reproduciendo eran “Los 1000 éxitos que no deben faltar” que compró en el metro.

Como ven, ninguna de las soluciones que nuestro usuario promedio encontró le iba a ayudar, esto, debido a que el problema presentaba características muy especiales en el momento en el que apareció, del mismo modo que le ocurrió al sujeto que tuvo que instalar otro reproductor, o al que bajó de nuevo el controlador de audio o el que radicalmente se cambió a Ubuntu buscando el “SO prometido”. Pensando en esta peculiaridad intrínseca de cada problema que surge, entonces resulta fácil pensar que aunque las herramientas informáticas posean caracteristicas que las hagan “iguales” (digamos fabricante, modelo, SO, periféricos e incluso aplicaciones), al entrar en contacto e interacción con el usuario, éste le dota de lo que podríamos llamar un carácter y una personalidad.

Si pensamos que cada usuario es distinto (hecho obvio dada la condición humana), entonces podemos esperar que cada objeto con el que el ser humano entra en contacto, adquiere por omisión ciertos rasgos que lo diferencían de los demás dentro de su misma especie. Podemos llevar ésta aseveración a cualquier límite, desde el hábitat hasta la forma de escritura o desde la manera de caminar hasta el lenguaje. El comportamiento del ser humano no es el fin de éste texto, por otro lado el hecho de que dicho comportamiento afecta las herramientas informáticas, nos lleva a pensar que cada problema o situación que surja en dichas herramientas, no tiene por que ser igual a otros y mucho menos se solucionará de la misma forma.

Actualmente los aparatos electrónicos y la computación están presentes en muchísimas areas de la cotidianidad, es por ello que las personas encargadas de resolver los problemas que involucren a la computación, lo tienen muy complicado; quizá alguien haya visto a un técnico, resolver un problema que parecía enorme, en unos cuantos instantes. No es que la solución fuera evidente, o que el problema no fuera grande, es que la preparación y conocimiento del técnico aunado a los detalles que el usuario pueda ofrecer, son las mejores armas.

Cada cabeza es un mundo, y cada computadora por muy parecida que sea a otra, nunca va a ser igual por el simple hecho de ser usada por un ser humano. Esta característica constituye la personalidad de la computadora.