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Esta entrada no es mía, la leí en uno de los blogs que acostumbro comunmente, Cibermintaños; la entrada en cuestión se llama “¿El tiempo puede desaparecer?” y la entrada en sí es la siguiente:

Todos lo hemos notado en nuestros paseos diarios en cuerpo humano: a veces el tiempo vuela, a veces, nada. ¿Por qué nos afecta tanto el paso (o el no paso) del tiempo? ¿Por qué somos melancólicos e impacientes? La verdad es que no voy a hablar de eso ahora, si no de un posible descubrimiento científico relacionado: el tiempo podría estar deteniéndose, más allá de lo que a nosotros nos pueda parecer…


Los científicos, al observar las distantes estrellas y supernovas que tanto aman, notaron que cuanto más alejadas estaban, más rápido parecían escapar de nosotros. Para que esto sea posible, tendría que haber “algo” que las esté acelerando, una fuerza externa que las arrastre hacia ella y que llamamos energía oscura, pero que hasta hoy desconocemos de qué se trata, o incluso si realmente existe.

Pero hay otra cosa que podría explicar esto: que en realidad las estrellas no estén acelerando, si no que el tiempo se esté deteniendo. El efecto, visto desde nuestros ojos, sería exactamente el mismo.

Esta teoría no está completamente aceptada, pero igualmente tiene apoyo de muchos importantes físicos. Es una posibilidad: el tiempo podría estar acabándose muy de a poco.

¿Qué significa que el tiempo desacelere? Significaría que se va evaporando de a poco, que se desvanece, que cada vez hay menos. El tiempo es una dimensión como el espacio, y bien podemos imaginar un espacio (una habitación) que se va reduciendo de tamaño y que cada vez hace que sea más difícil moverse dentro de ella. De manera similar, si hay un tiempo que se va reduciendo, la materia se mueve cada vez con mayor dificultad, hasta que al final queda estática.

Siendo que, como ya vimos, el tiempo nació en el Big-Bang, es perfectamente posible que “un día” deje de existir. Pero es más probable (o más fácil de imaginar) que se transforme en otra dimensión espacial, que se frene tanto que termine endurecido y estático, dejando al universo que conocemos como un espacio cuatridimensional en el que nada se mueve.

La animación de la derecha es un reloj que funciona perfectamente. Imaginemos que la barra que se mueve verticalmente es el tiempo, la dimensión temporal. Si esta se detiene, no sólo se detienen las bolas, que vendrían a ser la materia, si no que el tiempo mismo pasaría a ser una dimensión espacial, una pared más en el espacio.

Esto, ahora que lo pienso, también podría explicar por qué no podemos ver el futuro -duda existencial para la cual la ciencia no tiene ninguna explicación, ni siquiera una leve idea-. Es que quizá el tiempo se esté moviendo demasiado rápido como para que lo captemos, como un avión que pasa sobre nuestras cabezas a una velocidad supersónica y que a penas nos da tiempo para verlo durante el presente, que nos deja más bien con una sensación de ya haber pasado.

Si el tiempo se detiene alguna vez, sea quien sea que esté allí, podría ver el pasado, el presente y el futuro de la misma manera, al mismo tiempo; no habría diferencia para él. Es una idea triste y fascinante a la vez. Fascinante porque nos puede hacer comprender mejor que el ritmo del tiempo no es una desgracia para nosotros, si no todo lo contrario. Que si el tiempo no pasara, nada más pasaría.

Cuando se habla de lo que es indispensable para la vida, los biólogos siempre olvidan al tiempo, que es donde fluye el agua y donde describe círculos el Sol; cada segundo que pasa es una gota de ese manantial de vida; lo que hagamos con esa fuente es personal, pero deberíamos saber que es un recurso natural no renovable.

Casi todos sabemos que cuanto menos cosas nos pasan, más lento parece ir el tiempo. Quizá en realidad sea al revés: cuanto más lento pasa el tiempo, menos cosas pueden suceder. Sí, a mí tampoco me convence, y, sin embargo, tiene mucho más sentido que la primera opción.

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Me parece interesante pensar que el tiempo es un recurso, mas allá de las implicaciones metafísicas y filosóficas a reflexionar, es interesante pensar cómo funciona el tiempo, nosotros como seres humanos sólo adaptamos una medida (Sexagésimal) a algo que ya fluía muchisimo antes del todo universal.