“La grandeza inspira envidia, la envidia engendra rencor y el rencor genera mentiras. Usted debería saberlo Dumbledore.”

Lord Voldemort – Harry Potter y el misterio del príncipe.

 

Esta semana ha sido como una montaña rusa, la primera vez que te subes, es divertido sin embargo ciertas partes del trayecto no son muy cómodas que digamos. Al menos así me pasó la primera vez que me subí al Batman the Ride.

He tenido días muy padres, donde las buenas nuevas van haciendo que mi felicidad tienda a infinito, ciertos aspectos frustrantes o irritantes, han equilibrado en parte esa felicidad. Como bien dijo Dany :” No se puede todo en esta vida”.

Empecemos por los aspectos frustrantes. La escuela es tal y como me la esperaba, me plantea retos de verdad interesantes, en muchos aspectos, no solo en el ámbito académico, también en el social y personal, pero de estos dos hablaremos mas tarde.

Hay clases que para mi resultan por demás interesantes, como Análisis Vectorial o Física, donde es puesta a prueba mi capacidad de entendimiento o mi razonamiento, según sea la materia. También esta Cálculo que es donde más me explayo ya que mi habilidad deductiva inmediata es lo que me hace explayarme tanto.

Pero hay otras como Programación o Computación y Sociedad que creo yo que deberían de tener otra dinámica de clase, por que me resultan, en sumo grado, aburridas. Por un lado programación, donde le falta un no-se-qué, que haga de los programas verdaderos retos, no solo prácticas; creo que uno aprende más, cuando la dificultad de la labor por hacer es mayor a la que uno abarca, ahí es donde uno de verdad muestra lo que sabe o no hacer y qué tanto le interesa a uno el premio grande, la meta, que en este caso es el conocimiento.

La clase de Computación y Sociedad esta pensada para humanizar a los futuros ingenieros, no me quejo de ello, pero creo que en la actualidad, existen una serie de opciones para ‘humanizar’ mas adecuadas para la carrera en la que estamos, de hecho el uso de Internet debería ser gratuito para ser, posteriormente, necesario.

Hace tiempo leí un comentario que decía: “Si usásemos el Internet como se debería, actualmente no tendríamos que ir a la escuela”. Recuerdo que cuando lo comente en clase de redes, la profesora Vero, como que se medio sintió y mi comentario no fue con esa intención, ya que mi opinión personal radica en que el comentario antedicho, es en gran medida cierto

Para entretenerme, de vez en cuando busco problemas o ejercicios sobre los temas que voy viendo en la escuela; cabe mencionar que mis predilectos son los de cálculo y matemáticas y he encontrado una valiosa colección de ejercicios de preparación básica, sobre los temas que uno debe manejar a la perfección; y otros tantos sobre temas que no conocía y que he ido aprendiendo.

Recientemente me preguntó Paco (compañero de clases) el por qué de mis conocimientos, no un motivo, sino una causa, le respondí que en primer lugar se debía a mi gusto por las materias, Dios sabe que me fascinan las matemáticas puras y la física, entre otras ciencias (filosofía y física cuántica principalmente). Y la segunda razón que le dí fue mi natural curiosidad por saber. Cualidad que fue calificada, no sin razón, de adicción.

Esta curiosidad me ha llevado a aprender las cosas por mi mismo, requiriendo de un profesor en contadísimas ocasiones; la causa de esto, no es mi orgullo, mas bien es que tengo la herramienta de información mas poderosa que ha creado el ser humano: Internet.

A riesgo de sonar redundante, en Internet encuentras de todo, y no es comercial de cierto negocio cuya principal ocupación es servir de intermediario para vendedores y compradores mediante la Red. Es que de verdad uno puede encontrar lo que sea sobre cualquier tema; he leído que el problema de esto es la información inútil que encontramos, así que pensando llegué a la conclusión de que navegar por la Red no significa dar click’s aquí y allá, sino saber que buscas y saber buscarlo. “Google lo sabe todo, sólo hay que hacer la pregunta adecuada.” Frase mas cierta no podía existir.

Esta misma curiosidad y deseo innato por saber me ha traído consecuencias y repercusiones buenas y malas; por un lado tengo a las personas que ‘saben aprender de los demás’, por ejemplo, mi papá una vez dijo: “Por cada chingón hay un chingón y medio” y pues cuando veo a alguien que sabe o conoce mas que yo, me apego a él o ella, le aprendo y estudio, analizo qué es bueno y qué es malo tomar de él o ella para la construcción de mi edificio cognoscitivo.

Y esto hacen aquellas personas que saben aprender de los demás. Sin embargo por el otro lado tengo a los que siempre han temido al saber, o a esa conclusión llegué dado que cuando tememos a algo mostramos aversión a todo aquello que conlleve a eso que tememos, por decirlo de algún modo, nos molesta lo que tememos, y en el peor de los casos lo odiamos.

Esto viene claro esta, por todas esas pseudo-personas que en lugar de analizarse a sí mismas y ver que pueden cambiar, desperdician tiempo en molestar a quienes sí sabemos qué queremos de la vida; me he topado una y otra vez con esta clase de personas desde que en los inicios del bachillerato me comencé a explayar, o mejor dicho, comencé a disfrutar lo que me gusta, el participar en clases, resolver complicados ejercicios y esas cosas que podrían clasificarse socialmente de un nerd.

Y realmente ¿qué me importa? ya lo dice Delgadillo en su canción ‘El libro de los días’: “La lengua del sabio esta en su corazón y el corazón del tonto esta en su lengua”.

En fin, seguiré con mi proyecto en turno. Proyecto que aún no revelaré pero vale la pena verlo al término.

Una vez mas

Vic