Hoy fui a Chapultepunk, y hoy mas que nada me di cuenta de que “Chapultepunk” le queda de perlas.

En la semana recibí un mensaje de mi carnala Eli para preguntarme que íbamos a hacer el fin, tras una breve disertación, llegamos a la conclusión de ir a Chapu, por que es barato, es Mexicano y esta cerca.

Así que quedamos que nos veríamos en Potrero a eso de las 10 de la madrugada, llegue medio dormido y no estaba… Me hice guaje viendo a las chavas que andaban a esas horas por la estación, cantando entre dientes “Olvidar”, “Llovizna”, “Insomnio” y “Bajo tu Pisada” principalmente para matar el tiempo.

A eso de las 10 y media que me llega un mensaje de Eli diciéndome: “Me voy despertando te veo como a las 11”. Así que me fui a aplastar bajo un letrero de las estaciones del metro a seguir viendo muchachas y a seguir cantando, cabe decir que la gente que pasaba me veía raro como diciéndome “Este loco que tranza???” pero realmente que me importa.

En eso que veía que los trenes del metro pasaban uno tras otro, una señora de las que se dedican a vender objetos básicamente inútiles en el metro, pasó golpeando el metro estacionado; no hubiera llamado mi atención de no ser por qué me percaté de su intención: Quería detener el metro. Así que me puse de pie y vi de que iba el asunto, ya sabes, la curiosidad.

Vi que llego a la cabina del chofer, y vi de lejos, que le comunicaba algo, obviamente algo había sucedido, así que los sentidos se dispararon para tratar de captar cualquier síntoma de alguna anomalía; la señora y el chofer se fueron rápidamente a cierto vagón que se encontraba a la izquierda de mi posición.

Camine con disimulo tras los individuos estos, y con cierta distancia vi que la señora señalaba algo a la altura de las piernas de los atontados pasajeros, de primera instancia capte dos cosas, que la señora era muda, y que señalaba la pierna de una persona, inmediatamente pensé que se había lastimado al entrar o se había caído, no se, alguna clase de accidente que relacionara el metro y la persona lastimada, cuando me percate de una tercera cosa que daría fin a mi teoría de la pierna-accidente.

La señora hizo un par de gestos que dejarían en claro la situación para mi y para los demás curiosos tanto dentro como fuera del vagón: la señora se agacho y señalo algo bajo el asiento, acto seguido movió los brazos con la clara intención de dar a entender un bebe, y por ultimo, su dedo índice trasladó en forma horizontal a la altura de su garganta, creo que el mensaje está muy claro.

Mi clara impresión fue: “que mal pedo”. Cruce una mirada que oscilaba entre horror y saludo con una chava emo de buen ver que también estaba allí guiada por la curiosidad. Solo habían pasado unos instantes cuando volví a mirar al vagón y a la señora, ésta ultima, hizo un ultimo gesto que solo significaba una cosa, un mal olor, y mientras mi cerebro captaba el mensaje corporal llegó a mi el terrible aroma, que me llevo a la conclusión de que el bebe llevaba un rato muerto.

El sonido de mi celular rompió el hechizo que había logrado la situación, nuevamente era Eli y mientras leía que ya casi llegaba, el metro se fue, con pasajeros y todo, volví a mi posición cantante con la certeza del vinculo que había creado con la chava emo antes mencionada y aún pensando en lo que acababa de pasar.

Para eso, ya eran como las 11 y cacho de la mañana, tras otros 45 minutos de espera llegó Eli, abordamos el metro rumbo a Balderas; íbamos platicando de nuestras respectivas vidas, le platiqué obviamente lo del bebé, y en general el trayecto a Chapultepec fue muy tranquilo, excepto la llegada a la estación Chapultepec, un grupo de individuos e individuas de entre 16 y 18 años salió en tropel armando tremendo escandalo en el anden.

Una rápida mirada al grupo en conjunto me permitió observar lo siguiente: el grupo en general estaba compuesto por unos 20 sujetos (hombres y mujeres); en su mayoría eran emos; aproximadamente un 10 o 15% de la población eran canis, estos últimos cabe mencionar eran los mas garras del grupo, ya sabes, el típico wey que toda su carrera primaria fue el barco del salón por que era el más feo, el que al hablar solo decía puras y reverendas tonterías y para acabarla de amolar era de los mensos de la clase.

Total que nos salimos de la inmundicia que formaba aquel “selecto” grupo (y escribo selecto entre comillas por que tanto emos como individuos queriendo ser el cantante de reggaeton o esa !”·$%&/ de moda, ya los encuentras en mas lugares que las ratas y las cucarachas de este país) y mientras entrabamos al bosque por donde esta el monumento a los niños héroes, volvimos a oír su estridente escandalo repitiendo como lelos y en coro: “Ya llegamos! Ya llegamos!”.

Para terminar de arruinar el momento al ver el recorrido que nos esperaba me di cuenta de que la mezcla cultural entre los punks, emos y reggaetoneros era horrible, por no decir ofensiva a la buena música, de no ser por las muchachas normales, (entiéndase “normal” por cualquier cosa que no se acerque ni tantito a esas cosas amorfas de la sociedad) el paseo hubiera sido malo.

Así que riéndonos de los peinados estilo soy-un-arbusto-mal-cortado de aquellas muchachas que se dicen emo, entramos al zoológico. Lo recorrimos todo, apreciando el gran parecido de mi cuate Efra con muchas de las especies de monitos y derivados que ahí exhiben (el lo sabe jeje). No hicieron falta, las fotos, una que otra burla o broma sobre los animales tras las jaulas (rejas, cristales etc.) o sobre los animales de afuera.

Cuando llegamos al final del recorrido, el aviario, el cielo ya estaba gris, a punto de soltar lo que mas tarde sería un aguacerazo sobre nosotros. Entramos al aviario Moctezuma, donde puedes ver a las aves de cerca, ya que estan sueltas, mejor dicho, entras en una jaula muy grande donde no hay rejas que impidan la apreciación de la belleza natural de las aves.

Un ave, que no identifiqué, casi me golpea la cabeza. Vimos ya casi de salida un pajarote con un peinado medio emo (digo medio emo, por que nada mas lo he visto en los peinados de las chavas y en la mitad de la cabeza, en la mitad de arriba, creo que los puerco espines se juntaban para reírse de ese peinado).

En fin como ya nos habíamos cansado del recorrido y de la gente, nos salimos y tomamos rumbo, hacia el metro. En el primer puesto de vendimia, encontré lo que uno no debe perderse al ir a Chapu, los tamarindos de chile en bolsita, con salsa y limón. Es casi tan obligatorio como ir a la playa y comer alguna clase de mariscos o pescados. Eli quería un refresco, de preferencia de cola (sabor) para que la despertara, sí, a parte de que se quedo dormida tenía sueño.

Mientras caminábamos a la salida para tomar el metro con rumbo a parque Lindavista, vi unos exhibidores de algodones de azúcar (que generoso me vi, ya que esas cosas normalmente son palos con hendiduras para meter los palos de los algodones). La peculiaridad de estos es que los algodones eran de colores muy brillantes, y estaban acomodados de forma combinante ascendente, de modo que la sucesión de colores era muy agradable a la vista; Eli tomo una foto, que cuando me la pase la subiré al Hi5 para que la vean.

Seguimos nuestro camino mientras charlábamos sobre los colores de los algodones cuando la lluvia comenzó como un lindo goteo, cuando llegamos a la altura de los lagos, ya era una llovizna formal, así que me puse el gorro de mi chamarra y mas tardamos en cruzar el puente que separa los lagos que en lo que se soltó tremendo aguacero, logrando que la gente comenzara a correr ridículamente, ya que si la mayoría de la gente tuviera un nivel de cultura aceptable sabrían que se han hecho estudios científicos que demuestran la invalidez de este acto, por demás estúpido, del reflejo humano, o para dejarlo claro, uno se moja mas si corre que si camina bajo la lluvia.

Para cuando llegamos al metro estabamos empapados al menos en la parte superior de la cintura, por que como caminamos, nuestros pantalones solo se mojaron de lo que salpicaban nuestros tenis al caminar y dado que fue un aguacero en forma, si nos mojamos bastante. Mi chamarra es absorbente en la superficie, de hecho lo que mas se mojo fue la espalda y la gorra de la chamarra, yo dentro, estaba sequecito, Eli en cambio parecía como recién salida del Splash en Six Flags.

Nos subimos al metro viendo al grupo de emo-reggaetoneros que vimos al inicio, y que por correr terminaron peor que nosotros. Total que llegamos a 18 de Marzo para caminar de ahí a parque; según yo del metro a parque si estaba lejos, pero no, en realidad son como 4 o 5 cuadras.

La intención de ir a parque, fue principalmente la de ir por un café a Starbuck’s y mientras Eli regresaba con el pedido (lo cual le llevo un rato por que había algo de gente en la caja) me quede pensando en que en mis tiempos de bachillerato ir a parque o plaza Lindavista, o a cualquier plaza en general era de lo mas normal; ahora en la Superior, me encuentro que para mi lo mas normal es pasarmela relajado, ya sea en mi casa o en las horas muertas entre clase y clase, no digamos los cambios de clase.

Me di cuenta de que mi anhelo de conocer mas gente de otros gustos, anhelo que tenia en bachillerato, ya se había cumplido, ya he visto los dos lados de lo que podríamos llamar Sociedad. Por un lado, mis amigos entrañables de esos que estan cuando nadie los llama, y esto resulta en general bueno, sin embargo como a todos, hay momentos en los que quisiera un momento de privacidad; esto ultimo lo encontré en el Politécnico.

Hallé a aquellos que viven bajo la filosofía de vivo y dejo vivir, a aquellos que no tienen en cuenta lo que piensan los demás de ellos; y entonces me dí cuenta de lo mucho que he cambiado en mi forma de pensar en el escaso tiempo que llevo estudiando la Superior. Creo que existe un limite intangible entre aquella “Mi Otra Vida” y lo que actualmente completa mis días, la escuela, mis compañeros, mis aficiones de toda la vida mas las que se van sumando día a día, y de vez en cuando un intercambio de miradas y sonrisas con alguna chica de otro salón o del metro.

Reflexionaba en mis amistades de mas tiempo y las mas recientes, y sus diferencias cuando regresó Eli, y le comente vagamente como es la vida en la escuela; el tema derivo en las tendencias de Fundación, en lo que era una con generación antes de la nuestra, lo que fue con nuestra generación y lo que es con la generación que este año sale.

Total que Eli se estaba distrayendo con el chavo que limpia en el Starbuck’s y yo con una chica que andaba por ahí con sus amigas, salimos y nos fuimos a dar una vuelta a la plaza ya para irnos, llegamos al local de los discos y viendo los que estan en la mera entrada, me di cuenta de lo que escuchan mis cuates Merol, lo que escucho yo, y lo que escuchaban en Funda, y una vez mas caí en la cuenta del abismo existente entre lo uno y lo otro; como bien saben los que me conocen de rato, escucho trova, y principalmente a Delgadillo.

En fin, el día interesante termina ahí. Y en conclusión, me di cuenta de que a pesar de los cambios en mi entorno, mi esencia sigue tan intacta como cuando entre a secundaria, o pase a bachillerato y se conserva en esta transición a una etapa nueva, es decir sigo siendo yo: Vic.